El presente artículo no tiene ningún interés destructivo, es la visión de un entrenador de tenis que lleva casi 30 años viviendo en España; adoro España y para mí los jugadores Españoles tienen un carácter especial que los hace ser más talentosos que el resto. Pero vivimos una crisis que no se quiere reconocer, como pasó con el inicio de la crisis económica en la que estamos inmersos. Si no se acometen inmediatamente medidas correctoras, el tenis quedará relegado a ser un deporte practicado por un grupito de jugadores, como ha ocurrido con el squash por ejemplo, algo que nos afectaría a todos los que vivimos de este fantástico deporte.

¿Y si os digo que, a pesar de que tenemos a una jugadora número 2 del mundo que acaba de ganar el Roland Garros, a pesar de que tenemos 8 jugadores dentro de los 50 mejores del mundo y los ganadores del Roland Garros en dobles, el tenis español está en crisis? ¿Suena paradójico, verdad? La realidad en España es bien distinta a los buenos resultados de estos grandes tenistas: en el nido de la Federación Española y en algunas federaciones territoriales vivimos una sucesión continua de guerras internas salpicadas de corrupción y nepotismo digna de los capítulos maquiavélicos de Yo, Claudio. Los clubes de tenis ven como cada año disminuye un 30 % su número de socios, con lo cual cada vez tienen menos recursos económicos, las ventas de raquetas por año han caído en 9 años de 320.000 a 140.000, la venta de textil para jugar al tenis en esos mismos 9 años ha bajado un 50 %, en el 2006 había 104.852 jugadores federados frente a los 81.581 del año pasado (2015). Las escuelas de tenis han perdido un 30 % de alumnos con algunas excepciones (como la del C. T. Castellón), cada vez son menos las personas que se inician en este deporte y cada vez son menos los torneos celebrados.

España está viviendo una crisis en el mundo del tenis y las causas de la misma no son únicamente las derivadas de la propia crisis económica que viene arrastrando España desde hace unos años. En paralelo a la recesión económica, existen otras causas que han sumido a este deporte en la crisis. Hablaremos de ellas a lo largo del artículo.

Para empezar explicaré que se trata de una crisis vertical (de arriba abajo) y transversal (en horizontal). Vertical porque están implicados todos los estratos del tenis, desde los que están arriba hasta los que están abajo, es decir, desde los directivos nacionales y territoriales, pasando por los clubes y sus propios directivos, hasta llegar a los entrenadores que enseñan en la pista. Cada uno de ellos ha contribuido a su manera a que la crisis sea una realidad:

  • La falta de implicación de la Federación Española de Tenis, tanto a nivel nacional como territorial, es una de las causas que más ha afectado a esta crisis. Esta falta de implicación se puede traducir en: apatía, inmovilismo, desinterés, falta de reciclaje… Es un sistema decadente, obsoleto, desconectado de la realidad, que no se alimenta de cosas nuevas, de nuevas propuestas, sino de: “como tenemos buenos jugadores que ganan torneos internacionales, todo está bien”. La formación que ofrece, además de ser pobre, está desfasada, anticuada. Por otra parte, el personal no está bien preparado y no se involucra a gente que sepa de verdad de tenis, que lo conozca desde dentro, que comprenda lo que hace falta para darle un empuje y sepa traducirlo en estrategias y proyectos.

  • Los directivos de los clubes no tienen la formación adecuada para desempeñar correctamente su función. Hace falta una formación especial para ser directivo de un club de tenis. Además, es un trabajo duro, desagradecido. Reciben palos por todos los lados y lidian constantemente con guerras internas que no saben o no disponen de los recursos adecuados para frenarlas. Habría que crear un departamento de atención a los clubes con el fin de ayudarles a solventar los problemas cotidianos que se presentan y de desarrollar programas de apoyo donde encuentren el soporte y la ayuda que necesiten.

  • Por último, están los entrenadores que, como todos los anteriores, están implicados en la recesión que está viviendo el tenis español. El entrenador no se recicla, utiliza técnicas obsoletas o desprovistas de resultados y no se cuestiona la calidad de su formación. No buscan conocer las causas que lleva a los jugadores a no mejorar, a estancarse o incluso a dejárselo al perder toda motivación. Además, conviven con dos problemáticas: una de ellas es que el entrenador no puede vivir dignamente del tenis, no hay una compensación justa por su labor. La mala retribución que tienen los entrenadores es en parte debido al exceso de oferta por la facilidad que hay para dar títulos. No conozco a ningún entrenador que tenga un sueldo decente, acorde con la labor que desempeña. Esta problemática se debe también a la propia crisis que están viviendo los clubes. A día de hoy no disponen de recursos y utilizan el propio club como fuente de ingresos a través, sobre todo, de las escuelas de tenis; y como el objetivo es sacar el mayor beneficio posible y poder cubrir los gastos del club (empleados, instalaciones, luz, agua…) pagan al entrenador lo menos posible, alimentando así la decadencia del tenis. La otra problemática de los entrenadores es que no reciben la formación suficiente, adecuada, que los convierta en entrenadores aptos. Falta una formación integral y especializada que permita convertir a jóvenes talentos en grandes figuras del tenis. Cualquiera se saca el título de entrenador, pues requiere de un curso de solo unos cuatro meses, donde no son muchas las exigencias. Salen al mercado entrenadores poco preparados cuyo resultado afecta directamente a la efectividad de los entrenamientos, convirtiendo el aprendizaje en un proceso lento, tedioso y que muchas veces, dada la poca evolución del jugador, termina en abandono de la práctica. Es una formación que no está actualizada, no busca sistemas nuevos, métodos nuevos, para mejorar la enseñanza. Todo ello ha desvirtuado mucho la imagen del entrenador y lo podemos observar en muchos padres, que compran la cesta de pelotas en Decatlón, porque consideran que tirarle bolas a su hijo es suficiente para enseñarle, o la gente que cree que comprando una máquina lanza-bolas puede compensar la falta de un entrenador.

Por otro lado, se trata de una crisis transversal porque el volumen de jugadores en la pista cada vez es menor, debido principalmente a la gran oferta de otros deportes y a que el tenis es un deporte muy complicado; es complicado jugar bien, mientras que hay otros deportes, actualmente en boga, menos difíciles y, por tanto, más llamativos a priori. Como consecuencia, el número de socios de los clubes ha disminuido y sigue en progresión descendente. Por ejemplo, un club que hace 10 años tenía unos 2.000 socios aproximadamente, en la actualidad cuenta con unos 1.700. Por lo tanto, los clubes cada vez disponen de menos recursos económicos. A consecuencia de ello, hace tiempo que no invierten en mejorar sus infraestructuras y el resultado es visible: pistas viejas y estropeadas, vestuarios desvencijados y cada dos por tres averiados, etc.

Los únicos clubes que no se han visto perjudicados (o poco perjudicados) por la crisis económica española han sido aquellos donde sus socios son de un poder adquisitivo alto. Ahora bien, el resto, es decir, la mayoría de clubes de España, sí se han visto afectados por la misma.

Otra de las razones por las que la crisis del tenis es una realidad es que cada vez hay menos torneos debido al gasto que implica gestionarlos. Hace unos años se creó un enorme entramado, pues cada club quería el suyo propio, y este continuo goteo de torneos le dio mucha riqueza, mucha vida, a este deporte durante bastantes años.

¿Cuál es la solución a la crisis del Tenis Español?

Hay que acometer una serie de cambios, el tenis necesita la colaboración de todos los agentes implicados, tanto de la Federación, como de los directivos de los clubes y los entrenadores, para sacar este deporte adelante. Para conseguirlo, hay que poner en marcha acciones como:

  • La Federación Española de tenis debe dotar de recursos económicos a los agentes implicados (clubes, entrenadores, jugadores) con el fin de potenciar este deporte.

  • La Federación Española debe impulsar la creación de un nuevo entramado de competición, ayudando a los clubes que así lo deseen con los medios económicos, materiales y humanos necesarios. Hay que cambiar los formatos de los torneos para hacerlo más llevaderos por ejemplo, evitar exponer los niños a condiciones extremas como ponerlos a jugar a las 2 de la tarde en verano, en lo posible evitar torneos donde los niños, los familiares y los entrenadores pierden una semana entera durante el curso escolar o niños de entre 8 y 14 años que tengan que jugar un partido a la una de la madrugada.

  • Hay que formar convenientemente a los directivos de los clubes, y esto incluye un continuo reciclaje en conocimientos directivos, organizativos, deportivos…

  • Hay que reformar los cursos de formación de entrenadores. Hay que reformar y actualizar las técnicas y la guía Española de tenis, con el fin de formar adecuadamente a los entrenadores para que sean ellos los que transmitan unas buenas enseñanzas a los jugadores. Hay que aprovechar la información de los buenos entrenadores Españoles responsables del éxito del tenis Español de las últimas décadas.

  • Debe haber un mayor feedback de comunicación entre los diferentes niveles, es decir, la Federación con los clubes, con los entrenadores, con los jugadores; los clubes con la Federación, con los entrenadores, con los jugadores; los jugadores con la Federación, con los clubes, con los entrenadores, etc.

  • Hay que hacer un trabajo de captación de jóvenes jugadores con talento haciéndolos crecer deportivamente a través de nuevas y correctas técnicas e integrales métodos de entrenamiento y apostar por ellos invirtiendo recursos en su formación y apoyando a su entorno: a la familia, a su equipo técnico, a su club, etc.etc.

  • Valorar si los centros de alto rendimiento cumplen su objetivo y, si no, reestructurarlos o cambiarlos creando un sistema más próximo al jugador.

  • Utilizar más óptimamente las herramientas y recursos con los que ya cuenta la estructura de la Federación Española; por ejemplo, en lugar de gastar dinero mandando un equipo médico que acompañe a un jugador consolidado a un Gran Slam, utilizar estos medios para hacer formaciones y valoraciones de los jugadores con talento de cada territorial.

Autor: Willie Gomez