Seguimos con la tercera y última entrega para ser un tenista de éxito.

  1. El entorno.

    Está formado por la familia, los recursos económicos y el equipo técnico:

  • La familia. Esta tiene varios papeles muy importantes:

  • Apoyar el interés del niño y estar motivados para llevarlo a entrenar donde y cuando sea necesario. Son familias que se entregan a la pasión de su hijo, permitiéndoles que sean ellos los que decidan si quieren jugar, cuánto quieren jugar y los que establezcan su propia disciplina y exigencia.

  • Ser el soporte emocional del jugador. Se trata de familias que ofrecen por un lado un entorno estable y equilibrado y por otro una educación rica en valores (valores que van desde la humildad y el respeto hasta la perseverancia, la tolerancia y la honestidad). Todo ello posibilita la estabilidad y el equilibrio del niño y le permite desarrollar todo su potencial como tenista de éxito.

  • Ser el soporte económico del jugador. Estas familias tienen la capacidad económica suficiente para solventar los gastos que genera un programa de formación de tenis. En caso contrario, estos jugadores no podrían acceder a un determinado nivel de entrenamiento, lo que impediría su desarrollo como tenista de éxito.

  • Buscar el mejor equipo técnico para su hijo, sobre todo si este manifiesta ser un buen jugador y destaca por su talento e interés en el tenis. Son familias que están sensibilizadas con el deporte y con su hijo y son capaces de escuchar sus necesidades e intuir, por ejemplo, cuándo ha llegado el momento de buscar un nuevo equipo técnico.

Un ejemplo de sacrificio y apoyo es el de Eduardo, el padre de Juan Carlos Ferrero, que tenía que desplazarse primero de Onteniente a Gandía y después a Villena para que su hijo pudiera entrenar, con el gasto de tiempo y dinero que ello representa.

Otro ejemplo es el de Sebastián Nadal, el padre de Rafa. Recuerdo un día en una reunión que me comentó que Rafa había ganado varios torneos y que por cada uno había obtenido 250.000 pesetas. Cuando le pregunté si le había dado el dinero, sorprendido, me contestó más o menos esto: “Pero ¿qué dices, Willie? ¿Cómo le voy a dar tanto dinero a un niño de 12 años, quieres que se vuelva tonto?”. En otra ocasión, donde se demuestra que Sebastián no deseaba presionar a su hijo, es el día que Rafael Nadal jugaba su primer Trofeo Conde de Godó y tenía partido en la pista central a las 14 h. Nosotros organizábamos una exhibición en la catedral de Barcelona y allí sobre las 13,30 h se presentó Sebastián. Al verlo le pregunté que por qué no estaba viendo a Rafa y me contestó que por dos motivos, porque el que jugaba era él y porque no quería que ser sintiera presionado al estar él ahí.

Los recursos económicos. En el mundo del tenis los recursos económicos son responsabilidad exclusiva de la familia; actualmente todas las iniciativas son privadas, no existen iniciativas públicas que sufraguen los gastos asociados a este deporte, y la época de los patrocinadores o los mesías desinteresados en apoyar a jugadores se ha terminado, así que son las familias las que tienen que aportar el capital durante todo el desarrollo del jugador, que son años de entrenamiento. Este es el caso de todos los jugadores españoles que han hecho historia: Ferrero, Ferrer, Almagro, Nadal, Moyá, etc. Si la familia no puede sostener económicamente los gastos derivados de un equipo técnico de calidad, de los viajes para entrenar o competir, del material deportivo adecuado, etc., el jugador no podrá convertirse en un tenista de éxito.

Aunque siempre hay una excepción, como la de Camila Giorgi. Su padre Sergio no tenía dinero, pero gracias a su tenacidad y al absoluto convencimiento de que su hija iba a jugar bien, movió cielo y tierra para conseguir los recursos necesarios. El único caso que yo conozco en mi historia deportiva de que un jugador sin recursos económicos haya conseguido convertirse en un tenista de éxito. 

El equipo técnico. El tenis no es innato ni espontáneo, no nacemos sabiendo jugar; necesitamos aprender a jugar al tenis y para ello es imprescindible acceder, por un lado, a un sistema que aporte la información correcta y, por otro, un entrenamiento de calidad personalizado y único, donde el soporte técnico y el emocional juegan un papel fundamental.

Hay una serie de características que son comunes a casi todos los entrenadores de tenistas de éxito. Primero, han sido buenos jugadores aunque no estrellas del tenis, y segundo, han sido muy inquietos y se han volcado completamente en enseñar a sus jugadores, tanto es así que se dedican en exclusiva a ellos buscando las mejores opciones, desde elegir el resto del equipo técnico más adecuado para su jugador (conociendo y aceptando las limitaciones de uno) hasta decidir cuándo tiene que entrenar, cuánto, dónde, cómo, qué torneos tiene que jugar, etc. Los buenos entrenadores son aquellos que utilizan técnicas como el coaching para motivar e incentivar al jugador con el fin de desarrollar su máximo potencial, que luchan por su pupilos, que los tratan como quisieran que les hubieran tratado a ellos y les ofrecen la dedicación que hubieran querido para ellos.

Así como he tenido oportunidad de convivir con los jugadores anteriormente mencionados, también he tenido la oportunidad de conocer a sus entrenadores y ellos son responsables de su éxito en un 50%. He tenido el placer de ver como Antonio González Palencia moldeaba a Nicolás Almagro; Jofre Porta y Tony Nadal a Rafael Nadal, y Antonio Cascales a Juan Carlos Ferrero, y todos tenían en común la pasión por enseñar, por aprender. Se desmarcaron de una forma de enseñar establecida como única, creando la suya propia, supieron ver que había que hacer algo más de lo que les proponían los manuales de los cursos de monitor, entrenador o maestro, o la conferencia de turno, y aparte de eso asumieron el sacrificio familiar y económico que ello representaba, porque ninguno de estos entrenadores jamás cobró el valor real de su trabajo; todo lo hacían para que su jugador creciera.

Recuerdo ir al club de tenis Manacor y meterme en la pista en un entrenamiento de Rafael Nadal, y mientras su tío Tony lo observaba jugar, me preguntó cuál era el tipo de tiro que yo pensaba que era mejor para Rafa. Me pareció un ejemplo de humildad y de espíritu inquieto.

También quisiera hablar de los entrenadores que han hecho todo lo contrario, destrozar la carrera prometedora de un jugador con talento, ya sea por ignorancia o prepotencia, o ambas cosas. Son entrenadores que se creen dueños de la verdad absoluta, por lo que no ven necesario aprender de otros entrenadores; por ejemplo, son capaces de desmontar una estructura que funcionaba bien y montar la suya propia por intereses personales (como sucedió con un jugador de mi club) después de haber convencido a los padres de que él era el salvador de su hijo y no su anterior entrenador, el cual había conseguido convertirlo en una de las jóvenes promesas del tenis español.

  1. La buena suerte.

    La buena suerte juega un papel muy importante y es el ingrediente sobre el que no se puede hacer casi nada; una lesión grave, no coincidir con un entrenador del perfil de los enunciados anteriormente, una enfermedad, un accidente o dificultades económicas o emocionales, pueden arruinar la carrera deportiva de cualquier tenista de éxito.

Autores: Willie Gómez – Sonia Vives