A lo largo de mi vida tenística he tenido la oportunidad de observar la evolución positiva y negativa de muchos jugadores, y esa experiencia me ha permitido distinguir cuáles son los componentes (ingredientes) que hacen posible que algunos jugadores se hayan convertido en tenistas de éxito.

Antes de nada, para comprender mejor estos ingredientes, me gustaría pasar a describir qué es un tenista de éxito y qué no lo es. Dejando a un lado la connotación existencial de si han sido felices o no, me limitaré a explicarlo desde el punto vista pragmático de los resultados.

¿Qué es un tenista de éxito?

Un tenista de éxito es todo aquel jugador o jugadora que ha conseguido convertir durante varios años su afición en una profesión, que ha logrado un reconocimiento grande de sus méritos como atleta e ingresos suficientes para cubrir los gastos que generó su formación, y que además le ha aportado el suficiente capital para vivir desahogadamente al final de su carrera deportiva.

¿Qué no es un tenista de éxito?

Sería aquel jugador o jugadora de tenis que se pasó toda su infancia jugando, e incluso ganando torneos infantiles nacionales e internacionales, pero que cuando pasó a la categoría de jugador absoluto su bajo rendimiento y su baja efectividad le imposibilitó estar en el circuito profesional, impidiéndole ser económicamente autosuficiente.

El mundo del tenis está lleno de historias de jugadores que se han quedado por el camino, de tenistas que han brillado fugazmente, incluso en el circuito profesional, consiguiendo una victoria espectacular sobre el jugador de éxito del momento o en un torneo importante, o de aquellos que durante 10 años han estado en los 350 del mundo, estancados sin subir de ranking, con el elevado costo que eso ha significado para la economía de la familia.

Me viene a la memoria cuando en 1994 Juan Carlos Ferrero ganó en Francia Les Petis As, un torneo internacional de tenis para jugadores de 12 y 14 años, durante el cual organizaron una exhibición, a la que fui invitado, para celebrar la victoria de Juan Carlos y los buenos resultados de una joven tenista alicantina, y uno de los organizadores me preguntó qué me parecían los chicos; yo le contesté que Juan Carlos iba a ser profesional, pero que la chica no. Casi me comen. ¡Que cómo podía decir eso, si la chica había obtenido unos excelentes resultados durante todo el año! En pocas palabras me dijeron que no tenía ni idea. A los 18 años Juan Carlos Ferrero hizo el mejor resultado de un jugador en un satélite ganando el circuito Costa Cálida de Murcia, mientras que la chica por entonces daba clases de tenis en su club.

…continuáremos en el siguiente post con los 3 ingredientes de éxtio para el tenista.

Autores: Willie Gómez – Sonia Vives