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El siguiente es un extracto de una entrevista a Tony Nadal realizada hace algunos años donde se puede ver parte de la filosofia que Tony ha utilizado para entrenar a su sobrino, una de las claves del exito del mejor jugador español y uno de los mejores de la historia del tenis de todos los tiempos.

Nadal es un campeón atípico, un deportista que cautiva por su sencillez y que ha disparado las
cotas de popularidad a límites insospechados. La fórmula de su éxito es tan sencilla como
difícil de aplicar. “Para llegar a cualquier meta, pequeña o grande, solo hay un camino:
Proponérselo y trabajar”, explica su tío Toni Nadal, entrenador del tenista, cada vez que
escucha la pregunta del millón: ¿Cómo se fabrica un campeón como Rafael Nadal?.
TRABAJAR Y TRABAJAR
“No hay sistemas, ni pretendo dar lecciones a nadie ¡Pobre de mí! Cada caso es
diferente. Con Rafa lo único que he hecho es seguir una filosofía de vida en la que creo
firmemente y aplicarla en un joven que tiene unas condiciones innatas para hacer
deporte”, explica el técnico que decidió ayudar a su sobrino de 10 años por una cuestión de
infraestructura y porque porque su situación económica y familiar se lo permitía.
En el plano deportivo siempre ha intentado inculcar a su sobrino el espíritu de sacrificio. “No se
puede pretender ser campeón del mundo y sentarse a esperar a serlo por muy bueno
que seas. De pequeño, he sido muy duro y exigente con él, mucho. Desde muy pequeño
le he insistido en que no se puede aspirar a nada en la vida que no te cueste un trabajo.
De lo contrario se acaba siendo un desgraciado”.
La ventaja de ser el tío le ha ayudado a controlar el entorno y esas expectativas que se
generan en el caso de un niño como Nadal, que ganaba ya siendo un niño. En este aspecto,
Toni Nadal ha evitado transmitir a su sobrino esa presión. “Nunca se ha sobredimensionado
un éxito, siempre hemos intentado que fuese un niño normal, que creciera en su
entorno, jugando con sus amigos, yendo a la escuela de siempre y estando con su
familia”.
Ahora, viendo el éxito alcanzado, Toni Nadal se siente satisfecho y feliz, aunque en algunos
momentos tuvo dudas de si estaba tensando demasiado la cuerda. “Cuando se entrena a un
chico de forma dura no sabes si lo que haces es bueno o malo. Nunca sabes cuál es el
límite. Pero para practicar un deporte al máximo nivel hay que mezclar locura y sensatez,
si no ya me dirás”.
EL DÍA A DÍA
Para Toni Nadal, el deporte es algo simple. “No creo en teorías extrañas, ni en golpes de
fortuna. El éxito está en el día a día. Para aprender hay que esforzarse. No todo debe ser
agradable y divertido. A los niños se les acostumbra demasiado a que todo lo tengan
fácil y eso no es bueno”, explica.
Si algo fundamental ha intentado transmitir a su sobrino, por encima de consejos
técnicos o deportivos, ha sido conseguir una buena formación humana. “Valoro su
entusiasmo en la pista, su garra, pero, por encima de eso, quiero que sea una persona
correcta y agradecida porque hoy estás arriba y mañana nadie se acuerda de tí”.
Desde pequeño ha tratado de advertir a Rafa de los cantos de sirena de la fama, el lujo y
el show que rodean al deporte de élite. “Vives en un mundo irreal donde te dan la razón
sin tenerla, te aplauden comportamientos que no son correctos y eso no te beneficia ni
como persona ni como jugador. Rafa sabe que no es nadie especial. Se enamora, sufre o
se divierte como cualquier otro, aunque como tenista profesional vive cosas especiales
que no viven los chicos de su edad. El tenis dura un tiempo y él sabe que después
volverá a ser una persona normal y ha de estar preparado para ese cambio”, señala Toni.
Pero mientras eso no suceda, Toni Nadal intenta que Rafa no caiga en la rutina y
conformismo que ha visto en otros jugadores. “Ha de estar alerta para seguir trabajando
como siempre porque a nadie le regalan nada. Ni a Federer, que da la impresión de ser
invencible y ganar sin esfuerzo. Esto es como ir en bicicleta, o pedaleas o, al final, te
caes”, concluye a modo de ejemplo.
TEMOR A LAS LESIONES
Contra lo que no pueden luchar Rafa Nadal y su tío es contra las lesiones, aunque Toni
le ha inculcado el espíritu de superación y de sacrificio . “Las lesiones están ahí y Rafa
debe asumir que vivirá hasta el final con esos problemas. Hay que ir con cuidado, estar
atentos y adaptar su juego a esa circunstancia”, dice admitiendo que, en el último año,
estos problemas han llegado a agobiar a su sobrino hasta creer que no volvería a jugar.
En esos momentos es cuando su filosofía de vida tiene más sentido. “Siempre le digo a
Rafa que lo que ha conseguido no se lo quitará nadie. Ha vivido cosas que mucha gente
no vivirá nunca y debe dar gracias por ello. En eso se basa la felicidad en esta vida”.
as normas del maestro
1. • El número 2 del mundo vive una vida muy normal, alejada del lujo y rodeado de la
familia y los amigos de siempre
2. • Su tío le ha enseñado a crecer sin los privilegios que da la fama
El comportamiento de Rafael Nadal se ha forjado en la educación familiar que ha recibido
desde pequeño. Toni Nadal le ha transmitido el respeto y la humildad como reglas para su
formación.
FORJAR EL CARÁCTER
“Para mejorar hay que superar dificultades”
Pasar la estora por la pista es una norma que Rafael Nadal cumple a rajatabla cada vez que
acaba un entrenamiento en el club de tenis de Manacor, su casa, las pistas que le vieron nacer.
Lo hace ahora que es el número 2 del mundo y lo hacía cuando comenzó a jugar al tenis.
Tampoco nadie le ha visto romper una raqueta. Eso lo tenía prohibido desde pequeño y se
habría llevado una buena bronca si llega a hacerlo alguna vez.
Toni Nadal siempre ha tratado de que su sobrino no tuviera ningún tipo de privilegio. “A mí
nunca me ha gustado que Rafa lo tuviera todo a punto. Bolas nuevas, raquetas
perfectas, una pista excelente, sin un mal bote. Una situación así no es normal y no
favorece en tu vida. Para mejorar hay que superar dificultades. Eso es lo que te hace
fuerte de verdad”, asegura el hombre que ha protegido siempre a Rafa.
FRENAR LA EUFORIA
“¿Alguien recuerda a otro campeón infantil?”
Rafael Nadal acababa de proclamarse campeón de España infantil y se disponía a celebrarlo
con todo el clan familiar, con todos los suyos. Pero ese día quedó grabado para siempre en su
memoria porque su tío Toni aprovechó la euforia del momento para leer, delante de toda su
familia, la lista de los últimos 20 campeones de infantiles. “Dime a cuántos conoces”, le
espetó a su sobrino para que se diese cuenta de que le quedaba mucho trabajo por delante si
quería ser algún día más conocido que aquellos nombres, entre los que solo reconoció a Sergi
Bruguera y Àlex Corretja.
En otra ocasión, Toni se convirtió en un auténtico mago para su sobrino cuando le hizo jugar un
torneo por equipos porque le faltaba gente. Nadal tenía 8 años y estaba muy preocupado al
jugar ante un rival de 12 años, pero su tío le aseguró que si las cosas se complicaban tenía
poderes para hacer llover y que se aplazara el partido. Toni recuerda que empezó a llover
cuando iban igualados y su sobrino le pidió que no parara el partido. Al final, sí, fue un mago y
le convirtió en estrella mundial.
DESCARTAR LA OSTENTACIÓN
“No me gustaría ver a Rafael en un Ferrari”
Si hay algo que Toni Nadal quiere evitar es que el lujo excesivo pueda hacer daño a su sobrino.
Y en una conferencia que ofreció en Barcelona sobre la gestión del éxito de un joven deportista
se mostró contundente en este sentido. “A mí no me gustaría nada ver a Rafael con un
Ferrari, aunque se lo pueda comprar”, comentó. El año pasado a Nadal le regalaron un
Mercedes SLK por ganar en Stuttgart y su padre no permitió que lo trajeran a Manacor hasta
un año después porque “no era un coche para él”.
Una de las pocas broncas que Nadal se ha llevado de su tío fue el año pasado, en Shanghái,
cuando pretendía ir a un restaurante de lujo con pantalones cortos y zapatillas. El técnico le
hizo subir a cambiarse a la habitación, aunque el responsable de la ATP que le acompañaba se
lo permitía porque “como es él” le dejarían pasar. “Las cosas no son así, reciben unas
atenciones que a la larga no son buenas”, recalca el técnico.